Si es cuestión de confesar estaba ahí parada mirando hacia el vacio para evitar mirarte a los ojos.
Hablas, hablas, hablas y hablas sin parar, no hay quién te calle.
Pero no te oígo, no puedo, no quiero.
Te acercas sigilosamente, sin dejar de hablar, me sobresalto, me preguntas que pasa, te digo que quiero escarpar de esta rutina de esta vida de esta ciudad. Pero me callo que tambien quiero escapar de tí.
Me acaricias la mejilla suavemente, me estremezco.
Ese roze me duele, me duele porque ya no me hace sentir como antes, me duelo porque prefiero el roze de unas manos desconocidas al roze de unas tan conocidas como las tuyas.
Hablas, hablas, hablas y hablas sin parar, no hay quién te calle.
Pero no te oígo, no puedo, no quiero.
Te acercas sigilosamente, sin dejar de hablar, me sobresalto, me preguntas que pasa, te digo que quiero escarpar de esta rutina de esta vida de esta ciudad. Pero me callo que tambien quiero escapar de tí.
Me acaricias la mejilla suavemente, me estremezco.
Ese roze me duele, me duele porque ya no me hace sentir como antes, me duelo porque prefiero el roze de unas manos desconocidas al roze de unas tan conocidas como las tuyas.
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